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La salud es un bien público, un derecho universal. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto las desigualdades existentes en el acceso a las vacunas del coronavirus: mientras los países ricos se han adelantado adquiriendo la mayor parte de la producción de vacunas, los países empobrecidos carecen de los fondos y los recursos necesarios para desarrollar sus planes de vacunación.

Imagen de una vacuna contra la covid-19.

Por eso más de 80 organizaciones se han unido para buscar apoyo a la iniciativa presentada por India y Sudáfrica para suspender temporalmente los derechos de patente relacionados con las vacunas de la Covid-19 y la tecnología necesaria para producirlas. Esto facilitará la descentralización de la producción, el abaratamiento de costes y el acceso a la vacuna para los más excluidos.

Los países ricos y las industrias farmacéuticas se han opuesto a cualquier avance en este sentido. Pero al mismo tiempo se ha desencadenado una ola de solidaridad sin precedentes entre la sociedad civil y miles de personas han firmado ya para exigir el acceso a las vacunas de los países con menos recursos en este momento tan crítico.

A este respecto, la Compañía de Jesús ha lanzado el comunicado que publicamos, casi en su totalidad y de manera literal, a continuación:

La Compañía de Jesús solicita justicia en la asignación global de las
vacunas del COVID-19 

Mientras se aceleran las campañas de vacunación contra el COVID-19 en los países más ricos del
mundo, la Compañía de Jesús se une a las llamadas que solicitan esfuerzos concretos para garantizar
un marco de asignación de vacunas equitativo y justo. En la actualidad, el 87% de las vacunas administradas han ido a parar a los países de renta alta o media-alta, mientras que los países de renta
baja sólo han recibido el 0,2% de las vacunas disponibles. Más de 3.200.000 personas han muerto a
causa del COVID 19 en el mundo.
 

En la encíclica Fratelli Tutti, el Papa Francisco nos invita a darnos cuenta de que todos estamos en el
mismo barco, pero hace hincapié en las desigualdades existentes exacerbadas por la pandemia deCOVID-19. Destaca cómo las naciones del mundo no han cooperado para garantizar una
distribución justa de los recursos, especialmente entre nuestros hermanos y hermanas más
desfavorecidos. Nos insta garantizar que todas las personas tengan igual acceso a la asistencia.
 

El P. Arturo Sosa, Superior General de la Compañía de Jesús, afirma: «El COVID-19 nos está
mostrando que somos una sola humanidad y cómo la superación de la crisis es posible cuando
tomamos conciencia de la importancia de velar por el bien común y de tomar en serio nuestra
propia responsabilidad individual. Sólo podemos vivir como un solo cuerpo».
 

La Comisión COVID-19 del Vaticano, así como la Declaración de Líderes Religiosos del 27 de abril,
han desaconsejado enérgicamente el nacionalismo de las vacunas, rechazando la explotación
comercial inherente a las disputas sobre los derechos de patente y solicitando una solidaridad
humana más profunda en la lucha contra el virus.
Nosotros, como organizaciones de la Compañía de Jesús, comprometidas con la defensa de la
dignidad de todas las personas, especialmente de las comunidades marginadas y vulnerables de todo
el mundo, sumamos nuestra voz a la de muchas personas y grupos de la Iglesia y de la sociedad civil
que abogan por la equidad y la justicia en la producción y distribución de vacunas.
 

La excesiva acumulación de vacunas por parte de los países ricos amenaza aún más la vida de las
personas en todo el mundo, ya que contribuye a que se produzca el doble de muertes que si las
vacunas se distribuyeran según un modelo equitativo y basado en la población. Países como el Reino
Unido y Estados Unidos han comprado hasta tres vacunas por persona.
 

Para promover un mayor acceso a las vacunas, Sudáfrica e India han pedido a la Organización Mundial
del Comercio (OMC) que renuncie temporalmente a ciertos derechos de patente de todos los
productos médicos relacionados con la COVID-19 para garantizar que todos los países,
independientemente de su riqueza, tengan acceso a tecnologías médicas que salven vidas. La
propuesta ha recabado un importante apoyo de los países de ingresos bajos y medios y es un paso
crucial para eliminar las barreras relacionadas con la propiedad intelectual, lo que permitiría la rápida expansión de la producción de vacunas, especialmente en los países que ya cuentan con empresas
farmacéuticas a gran escala. De conformidad con las Preferencias Apostólicas Universales, que nos
llaman a caminar con los excluidos en una misión de justicia y reconciliación, la Compañía de Jesús
apoya plenamente esta propuesta.
 

Acogemos con satisfacción la decisión del Presidente Biden de apoyar la exención. También
acogemos con satisfacción los comentarios de la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der
Leyen, de que la Unión Europea está dispuesta a discutir la exención. Pero la gravedad de la situación
en países como la India nos recuerda que hay que actuar con urgencia. Cualquier retraso se traducirá
en más sufrimiento y muertes de personas, especialmente, de las más pobres y marginadas.
La Compañía de Jesús apoya las siguientes acciones:
 

• Instar a los países que aún bloquean la propuesta de exención temporal de los derechos de
patente a que la apoyen, para ampliar y acelerar la producción y distribución de tecnologías,
medicamentos y vacunas que salvan vidas.
 

• Animar a todos los países a que den prioridad a las personas más vulnerables entre sus
ciudadanos en la distribución de vacunas.
 

• Instar a los países ricos a suplir las carencias de financiación de la iniciativa COVAX y a
compartir los excedentes de vacunas de sus propias reservas.
 

• Solicitar a las instituciones financieras internacionales y a los acreedores privados que
cancelen las deudas de los países de ingresos bajos y medios para que puedan responder a
la pandemia y recuperarse de ella.
 

La Compañía de Jesús se compromete a participar en actividades de incidencia política y social a
nivel local, nacional e internacional con organizaciones afines para garantizar que todas las personas,
independientemente de su lugar de residencia, tengan acceso a la vacuna del COVID-19. Nadie
estará a salvo del virus hasta que todo el mundo esté a salvo, lo que subraya la necesidad de aumentar
la justicia y la solidaridad a la hora de abordar este problema mundial.

El comunicado completo lo puedes consultar aquí.

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